Mostrando entradas con la etiqueta Literatura y Erotismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Literatura y Erotismo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de agosto de 2009

XIII

XIII

Pienso en tu sexo.
Simplificado el corazón, pienso en tu sexo,
ante el ijar maduro del día.
Palpo el botón de dicha, está en sazón.

Y muere un sentimiento antiguo
degenerado en seso.

Pienso en tu sexo, surco más prolífico
y armonioso que el vientre de la Sombra,
aunque la Muerte concibe y pare
de Dios mismo
Oh Conciencia,
pienso, sí, en el bruto libre,
que goza donde quiere, donde puede.

Oh escándalo de miel de los crepúsculos.
Oh estruendo mudo

¡Odumodneurtse!

César Vallejo

domingo, 10 de mayo de 2009

Caracol



Caracol

Te acuestas en mi piel
mi piel sueña
bailas en mi lengua
mi lengua canta
te desnudas en mi oído
oigo el fondo del mar

Octavio Armand

lunes, 13 de abril de 2009

Cortazar



DADORA DE LAS PLAYAS

De tus muchísimos amantes guardas destrezas,
inesperados sesgos,
caprichos repentinos y falsas negativas que una
sonrisa desmantela,
quizá la intermitencia de unos ojos hincados en el goce
y bruscamente, sin aviso, esa obstinada negativa a abrir
los párpados,
no sé, cosas esquivas, cambios que remontan a gustos
superpuestos,
a músicas distintas, a tantos bares donde diferentes manos
te leyeron
y donde diferentes nombres entraron en tu alerta indiferencia
de pasajera, de indescifrable francotiradora.
A mi vez dejaré en tu piel la huella de estas ceremonias,
de hábitos definidos, de maneras y de ángulos,
oh arena donde tantos arquitectos levantaron sus torres
y sus puentes
para que el viento las llevara mientras tú te volvías
al malecón o al bar
virgen a tu manera, la manera mejor y más hermosa
de ser virgen
dadora de las playas para los nuevos juegos.

JULIO CORTÁZAR, en "Último Round".

jueves, 2 de abril de 2009

Vuelve



Vuelve otra vez y tómame,
amada sensación, retorna y tómame–
cuando la memoria del cuerpo se despierta,
y un antiguo deseo corre por la sangre;
cuando los labios y la piel recuerdan,
y las manos sienten que aún tocan.

Vuelve otra vez y tómame en la noche,
cuando los labios y la piel recuerdan...

Constantino Cavafis

martes, 31 de marzo de 2009

Susana San Juan


"...Era temprano. El mar corría y bajaba en olas. Se desprendía de su espuma y se iba, limpio, con su agua verde, en ondas calladas.
"-En el mar sólo me sé bañar desnuda -le dije. Y él me siguó el primer día, desnudo también, fosforescente al salir del mar. No había gaviotas; sólo esos pájaros que les dicen 'picos feos', que gruñen como si roncaran y que después de que sale el sol desaparecen. Él me siguió el primer día y se sintió solo, a pesar de estar yo allí.
"-Es como si fueras un 'pico feo', uno más entre todos -me dijo-. Me gustas más en las noches, cuando estamos los dos en la misma almohada, bajo las sábanas, en la oscuridad.
"Y se fue.
"Volví yo. Volvería siempre. El mar moja mis tobillos y se va; moja mis rodillas, mis muslos; rodea mi cintura con su brazo suave, da vuelta sobre mis senos; se abraza de mi cuello; aprieta mis hombros. Entonces me hundo en él, entera. Me entrego a él en su fuerte batir, en su suave poseer, sin dejar pedazo.
"-Me gusta bañarme en el mar -le dije.
"Pero él no lo comprende.
"Y al otro día estaba otra vez en el mar, purificándome. Entregándome a sus olas".

Juan Rulfo, en Pedro Páramo.